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Encontré algo desde hace unos años y en tiempos de deambular por el auto-impuesto desierto de la creatividad o mi necesidad de ser relevante; pensé en enviar esto hacia las ondas de aquí. Puede ser que tenga problemas contigo, ese siempre es el riesgo, pero sé que puedes aceptar mis pensamientos dispersos y mi deseo de hablar de lo que no se habla mucho. Si pudiésemos solamente llegar al otro lado, todo estaría bien. De esto estoy seguro.

Quizás lo que voy a decir sea igual de cierto para las mujeres, pero siendo que estoy en el otro lado, mis palabras sin duda se interpretarán como una incapacidad de ver con claridad. Me disculpo de antemano por lo que debe ser mi incapacidad cultural de hacerlo.

Buceo en este abismo tratando de comprender la relación que tenemos con nuestros compañeros de vida y aquellos con quienes deseamos poder iniciar un diálogo de este tipo, porque domina la vida y el pensamiento. No se le puede dar vueltas a este asunto. O haces un buen trabajo o continúas sin tener idea de cómo actuar. Todos hemos estado allí antes.

En mi trabajo, tengo la bendición de poder sentarme contigo y escuchar lo que te preocupa y lo que te gustaría recibir. Es una experiencia de humildad porque simpatizo con la lucha por buscar un espacio común y una verdadera expresión de amor. Lo que has tenido que pasar no se aleja demasiado de mi propia experiencia, después de todo, en la mayoría de los casos he vivido más tiempo que tú.

Me motivas a sacar el tema en mis clases. Para poder hablar de lo que puede haber entre dos personas que genuinamente desean saber cómo amar y que desean ser amadas, es lo que reside en la esencia de lo que es el yoga y la razón por la cual practicamos en primer lugar. La idea del yoga es superar nuestras diferencias, prejuicios, juicios e intolerancias, para ir hacia un lugar común en el que podamos enriquecernos a través de nuestras diferencias, manteniendo una mente abierta, aprendiendo a aceptar y a perdonar, y en general aprendiendo a ser más amables y compasivos. Si creemos que estas últimas cualidades son importantes, entonces pensamos en ellas y tratamos de ponerlas en práctica en nuestro día a día. Es sobre ser un individuo consciente y algo que definitivamente nos define.

Más allá de nuestras ideas de actuar bien y actuar mal

Existe un lugar. Nos vemos allí.

Cuando el alma descansa sobre esa hierba.

El mundo está demasiado lleno para hablar de ello.

Rumi

Siendo de la especie masculina, muy a menudo me encuentro a mí mismo tratando de motivar a los hombres en mis clases. Sin duda hay un vínculo allí, así que por qué no tratar de influenciar esa relación de forma positiva, ya que parece haber aún pocos de nosotros deseando mirar con profundidad estos asuntos, al menos desde una perspectiva masculina. Pero allí es donde frecuentemente meto la pata, sino el cuerpo entero… A veces es embarazoso, e inevitablemente una o dos de vosotras que estáis en el otro lado me mostráis la confusión que sigue habiendo en los reinos más altos de mis procesos de pensamiento. Normalmente me digo rápidamente a mí mismo, qué hago de nuevo sumergido en este lodazal de pensamiento en el que es imposible para mí salvar la cara. Afortunadamente para mí, tengo esa habilidad interna de sonreír y de no tomarme demasiado en serio a mí mismo, sino las consecuencias serían devastadoras.

No sería bonito si el hombre, ya sea que se encuentre en una relación heterosexual u homosexual, asuma un poco más de responsabilidad por lo que sucede en esa relación y trate de ser el pionero (nuevamente aparece la orientación orientada hacia lo masculino) en encontrar un camino y soluciones que funcionen. Después de haberos escuchado, parece que suele ser la mujer quien se preocupa y la que, finalmente, está menos que satisfecha. En una relación de dos personas del mismo sexo, sigue siendo una u otra persona la que parece asumir un rol más activo e interesado. Muy a menudo en el lado masculino de las cosas, el hombre parece estar ajeno a lo que realmente está sucediendo en la relación, ya que lo contrario mostraría una parte que estoy seguro no quiere que el resto del mundo vea. ¿Quién desea ser percibido como poco cariñoso, poco atento o indiferente y en general egoísta? Para ser justos, quizás él, como tú, no sabe cómo hacer para que las cosas vayan mejor y muy a menudo, no tiene las herramientas para hacerlo.

¿Cómo combatir lo que conocemos de la historia del mundo con su legado de dominación masculina e intolerancia hacia las mujeres, basado en una distinción física – tamaño y fuerza? Esto sigue siendo así hoy en día en muchas partes del mundo. Estamos sometiendo a las mujeres a sentirse inferiores, desamparadas y al servicio de los caprichos del hombre. En efecto, estamos diciéndole al mundo que no hemos aprendido nada. Mujeres, vamos a violar vuestros derechos humanos básicos simplemente porque nosotros, como hombres, podemos hacerlo. No podemos lidiar emocionalmente con tu simple deseo de alcanzar la igualdad porque, entonces, ¿qué haremos para sentirnos superiores? Incluso sin decirlo, estamos mostrándole al mundo que nuestro ego masculino es frágil y débil.

Cuando la necesidad de oprimir es la sutil o incluso brutal razón subyacente, entonces hemos olvidado lo que significa vivir. Cientos de años de desarrollo humano, por definición, deberían habernos llevado a una una forma de pensar diferente a aquella que sigue entre nosotros en tantas partes del mundo. Desafortunadamente, esto no se limita a sólo un sector de la población o una localidad geográfica, sino que prevalece en todas las sociedades y entre todas las clases sociales. En lugar de esto, deberíamos estar hablando de ejercitar la libertad de pensamiento y expresión, ya que es lo que todos queremos. Si creemos en ello, ¿entonces no deberíamos ofrecerlo abiertamente y convertirlo en un derecho para todos? Nosotros, como raza humana somos capaces de cambiar y de no temer a las consecuencias de de expandir la libertad de pensamiento, libertad de ser y libertad de recibir todo lo que alguien pueda merecer. Esto debería ser obvio y debería ser el punto de partida en cualquier relación de dos personas tratando de comprenderse la una a la otra y para sociedades enteras que necesitan vivir juntas.

Estoy seguro que no estamos hablando de esclavitud si nos hacemos la sencilla pregunta, “¿por qué fue creada la mujer o incluso por qué fue creado el hombre?” Esto no puede ser, aunque innumerables veces utilicemos frases como: “para complementar al otro”, “para completar al otro”, “para añadir a mi vida y mi existencia”. Todas son clichés y representan, si acaso, sólo una pequeña parte de la verdad. ¿Qué puedo ofrecerte, sino sólo aquello que he encontrado en las profundidades de mi ser y que he descubierto que era verdadero? Lo mismo te ocurre a ti. Te doy porque tengo la necesidad de abrir mi corazón y permitirte ver lo que yace detrás de mis pensamientos. Lo hago para mostrarte de lo que soy capaz. Anhelo que pueda aportarte cierto grado de consuelo mientras tu y yo andamos hacia adelante en la vida. Si puedo ayudarte a encontrar tu propio sentido de comodidad, añadiendo entonces a tu bienestar general, entonces ¿por qué no hacerlo? Debe ser importante para mí hacerlo. Si puedo ayudarte a comprender los misterios de la vida, sólo porque existen y porque yo también estoy tratando de entenderlos, entonces ¿podemos hablar de ello?

Alguien debe haber dicho en nuestra larga historia juntos que si sacas lo mejor de la otra persona, sacarás lo mejor que hay en ti. Si ayudas a que la otra persona se sienta completa, tú también te sentirás completo. Si amas verdaderamente, serás verdaderamente amado.

Puede que mi paso y brazo sean más grandes, pero eso sólo significa que no me cansaré mientras caminamos hacia nuestro destino ni flaquearé en mi decisión de que debemos caminar lado a lado. El poeta dijo estar junto, pero no demasiado cerca, “porque los pilares de un templo se yerguen dejando espacio entre ellos, y el roble y el ciprés no crecen a la sombra del otro”.

Sé que cogerás una parte del Sol para mí cuando las nubes tapen mi cielo y mi mundo parezca pesado y opresivo. Cuento con ello. Sé que puedes suavizar mi corazón cuando se encuentre abatido por las circunstancias, porque confío en tus regalos y en efecto que tu sonrisa tiene en mí. Tan gracioso como suena, a veces me tambaleo a lo largo de mi camino y pierdo de vista adonde quiero ir en la vida. Muchas veces deseo que pudieras ayudarme a volver a encontrar mi propósito. Porque compartir una visión es ayudar al otro a ver de nuevo el horizonte, eso renueva las perspectivas y se vuelve necesario en ese deseo de aprender cómo vivir. Las nubes forman parte del cielo y aún así están siempre en movimiento, esperar es parte de las lecciones que debemos aprender en la vida, pero ayuda tener a alguien a tu lado que esté dispuesta a esperarte.

Tómame de la mano a veces, no me importa. Ayúdame a mantenerme en pie, que es una mejor sensación. Dime que puedo saber quién soy realmente, yo lo haré mismo. Te prometo que no encontraré la paz en tu propia falta de ella, he decidido que esos no son los cimientos de quien soy ni la pieza de arte que estoy moldeando en lo profundo de mi ser. De hoy en adelante, voy a tratar de no engañarme y te pido que hagas lo mismo.

La belleza de quienes podemos llegar a ser reside en estas simples declaraciones. Así que no te cortes y dame todo lo que puedo encontrar dentro de ti. Estoy listo y dispuesto a hacer lo mismo. En definitiva, estoy dispuesto a amarte.

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