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Encontramos el amor en escenarios diferentes de la vida; a veces, en grupos que se levantan temprano por la mañana para estar juntos, para respirar profundamente la unidad que nos rodea, para cerrar los ojos y sentirnos en casa, para cantar en voz alta la canción que nos eleva. Hay rituales asociados con Sadhana como Prasad, recibiendo con las manos abiertas la dulzura del amor. Dicen que cuando Kabir fue un niño, su madre solía darle una galleta después de su meditación. Debemos ser ese niño o esa niña que todavía quiere su galleta después de meditar porque formamos un cuenco con nuestras manos en anticipación. Se siente bien.

Donde hay amor hay vida

Gandhi

Estoy tratando de ser simplemente quien soy. Contra todas las probabilidades y los obstáculos frente a mí, decidí ser feliz. Hay cosas en las que quiero creer; la consciencia que he encontrado aquí y allá y en cualquier lugar, a veces muy alto en las nubes o bien abajo mientras mido cada uno de los pasos de mi vida, me ha susurrado suavemente que han valido la pena. Estas cosas, que son tan importantes, giran alrededor de una idea básica: todos somos creados iguales y, por lo tanto, deberíamos tener las mismas oportunidades para convertirnos en individuos con educación, afectuosos y amorosos. Y me gustaría pensar que todos nuestros niños van a tener maestros que abran sus mentes a la vida y a lo que se esconde detrás de las puertas del conocimiento. Que estos mismos maestros van a estar libres de prejuicios e intolerancia y de cualquier otra forma limitada de pensamiento. Que mis hijos y mis nietos van a tener, en cualquier lugar del mundo, la oportunidad de nutrir una mente inquisitiva y creativa. Y si yo controlara el mundo y tomara todas o la mayoría de las decisiones que afectan nuestras vidas, pondría mi fe en los niños. Y luego dedicaría mis recursos – todos o la mayoría – para lograr ese propósito.

¿Qué pasó con nosotros a medida que nos transformamos en adultos, nos acomodamos en las rutinas de la vida, tratando de cumplir con nuestras responsabilidades? Incontables fueron las lecciones de la vida a lo largo del camino, y todo el tiempo buscábamos algo que era invisible a los ojos. Seguimos un camino atrás del otro y era natural, pues había, sin saber, tanto para aprender. Incluso pudo ser difícil no caer en la desesperación cuando el amor y la felicidad parecían lo más lejano de aquello que estábamos viviendo. Dadas nuestras opciones en ese momento, quizás fuese imposible tomar otro camino, elegir diferente. Estábamos sujetos a nuestro pasado, nuestra educación y hasta nuestra exposición cultural. Había mucho esperándonos, esperando a ser descubierto en algún momento posterior de la vida.

Lo mejor para aferrarse en la vida es el uno al otro.

Audrey Hepburn

Yo fui afortunado, y aunque mi educación tuviese carencias en muchos aspectos, además de que, como tantos, vengo de un hogar de padres separados, (que en cierto modo significaba perder un poco de esperanza), encontré a alguien que podía llevarme por otro camino. Su nombre era Harbhajan Singh Puri, comúnmente llamado y hoy conocido como Yogi Bhajan. Él no era el santo que muchos fueron a buscar en India, sino un ser humano profundamente religioso, intuitivo y cariñoso. Sí, eso es lo que pienso de él. Había un solo mensaje que salía de sus labios, tienes que encontrar tu alma, esa que yace bien adentro de ti. Algunos lo llaman el corazón, otros el yo intuitivo, y otros, como Gandhi, eso que te conecta con todos en esta tierra. Encontrar el alma o Atman era saber cómo actuar respaldado por una sensación de paz y de bienestar. Todo el mundo podría hacerlo – encontrar el alma – pero únicamente tú, solo, lo podías hacer. Tendrías que hacer el trabajo tú mismo, como dijo Kabir.

Cuando buscas al anfitrión, es la intensidad de tu anhelo por Él que hace todo el trabajo. Mírame y verás a un esclavo de esa intensidad.

Kabir

¿Cómo se supone que debías encontrar tu Atman? Tenías que aprender a respirar profundamente y sentir lo que pasaba al traer más Prana dentro de tu ser. Prana era la fuerza mística de la cual hablaban los Yoguis, algo que era el componente básico de la vida y que estaba detrás de la creación de células vivas en el cuerpo. Prana, ese misterioso ingrediente creado por alguien que sabía, que vino flotando en el viento de la respiración, cargado por el oxígeno y formando lo que la vida necesitaba para mantenerse. El maestro dijo que podías notar la diferencia dentro de ti si practicabas, y la idea era tan embriagante que muchos de nosotros comenzamos a practicar yoga desde esos años. 

He decidido quedarme con el amor. El odio es una carga demasiado grande.

Martin Luther King, Jr.

No conozco otra riqueza que sus enseñanzas, las que se encuentran en esta práctica de Kundalini Yoga. Nos han sostenido a mí y a muchos de vosotros que hoy están aquí. Y lo hermoso de esto es lo que aprendemos del simple acto de cerrar los ojos y respirar profundo – queremos continuar en este camino de autodescubrimiento. Nuestro aprendizaje nunca termina y eso, en sí mismo, es muy gratificante. Continuamos buscando el significado de la vida, eventualmente comprendiendo que somos nosotros quienes le damos sentido a nuestras vidas. Nos decidimos a extraer los últimos vestigios de viejos pensamientos y perspectivas limitadas. Queremos aprender a escuchar más de cerca, estar más atentos a las necesidades de los demás y ofrecer esperanza y consideración como respuesta. Estamos siempre tan observadores que cuando la rabia o el odio levantan su fea cabeza dentro de nosotros, podemos decir “…aquí no, por favor aquí no. Ya no te quiero más aquí.” Y al final, nuestro único motivo de ser es amar, desarrollar una actitud amorosa hacia el mundo. Puede que no resuelva todos los problemas, pero es un paso en la dirección correcta.

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