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¿Cómo miras al ayer y luego quieres ver el mañana sin sentir algo de remordimiento, cierta sensación de pérdida? No tengo la intención de decirte cómo debes sentirte si miraras de cerca tu propio pasado, eso es demasiado personal. No obstante, medimos la verdad en vislumbres que vemos o recordamos, en esos pensamientos que vuelven a la mente y los anhelos que producen, y un deseo de descubrir un poco más de ella por nosotros mismos. Es un trabajo honesto. Mis propias reflexiones no son nada más que eso. No quiero desafiar tu mera razón de ser, pero quizá sólo compartir contigo algo del coraje que he encontrado para mirar profundamente todo. ¿No está dentro de nuestro alcance hacerlo?

Comienzo preguntándome si soy capaz de poner en palabras lo que todavía es un anhelo para mí y, como tal, un sueño perdido. ¿Es ese sueño perdido la búsqueda de la belleza en la vida o incluso la búsqueda de lo femenino que parece faltar? En el Simposio de Platón, Sócrates cita a su maestra, Diotima, sobre el tema del amor. Ella dice que la belleza es el anhelo de todo amor. Y que el viaje del alma es hacia una forma de belleza cada vez más pura que trasciende todas las leyes y convenciones y finalmente llega a la belleza misma. Entonces, si estoy en busca de la belleza o de mi idea de lo femenino, tal vez solo estoy buscando la verdadera esencia del amor. Y el amor debe estar presente en mi vida. Eso es lo que me enseñaron a creer.

Sin embargo, es fácil olvidar nuestros motivos reales en nuestra manera de ver la vida y lo que queremos de ella. ¿No es obvio que lo que queremos es la imagen de belleza que tenemos en nuestras mentes? Ya que, en la sociedad actual, la seducción está en todas partes y corremos tras ella como un pensamiento volador que debemos capturar y traer hacia nosotros. Nos consumen las tendencias y nos encontramos en una rueda de hámster de la que es imposible bajarse, y todo deseo se traduce al impulso de “comprar”. Pero te preguntas, ¿será un intento de llenar el vacío dentro de nosotros que es imposible de satisfacer, al menos de esa manera? La verdadera belleza, la que se encuentra dentro y, sin embargo, irradia hacia afuera como un rayo de luz, parece estar faltando en nuestra sociedad actual. ¿Cómo transmites ideas y valores internos, íntimos, en un mundo que vive únicamente para el presente?

No puede haber duda de que la mujer representa la belleza. Todo acerca de ella nos atrae hacia un momento de alivio, de relajación y de significado en un mundo que puede parecer y a menudo es insensible y duro. La mayoría de las veces, ella es todo lo que el hombre no es. Es cariñosa, atenta y generosa por naturaleza. Por naturaleza ella es la madre y, tenga hijos propios o no, esa esencia nunca la abandona. Ella es la creadora de la armonía y decimos esto porque el hombre está en esa búsqueda y probablemente todavía no la ha encontrado.

Buscar lo femenino perdido es, al mismo tiempo, intentar encontrar la identidad masculina hoy en día, ya que es obvio que el hombre a veces parece revolotear y no ser capaz de encontrar una dirección para sí mismo. Hay poca búsqueda en las verdades más profundas de su ser, que a menudo se le dejan a la mujer en su vida. Parece que faltan verdaderas habilidades de liderazgo, pues realmente no hemos cambiado mucho con respecto al legado que heredamos de nuestros padres. Si tomáramos lo que nos fue dado como base, pero intentamos seguir adelante, cambiaríamos muchas de nuestras estructuras de pensamiento y nos preocuparíamos por el bienestar de las mujeres en general, de nuestros hijos y del planeta, solo por mencionar algunos de los problemas de “conciencia real” que nos afrontan. En un mundo todavía liderado por oligarcas, dictadores y miembros de la política del espectro no liberal y de extrema derecha, no es difícil confundirse respecto a un papel honesto para la especie masculina. ¿Qué puede significar “liberal”, excepto la apertura para considerar otros puntos de vista y pensar en la seguridad de todos los seres vivos y la preservación del planeta en general? Sin embargo, nos negamos a ir a ese lugar. La mitad de la población o más piensa que es más importante preocuparse solo por ellos mismos, independientemente del costo y el daño que esa actitud nos cause inherentemente.

Cuando pienso en cualidades femeninas, inevitablemente pienso en lo que necesito cultivar dentro de mí. ¿No estoy buscando una perspectiva más amable y gentil del mundo? ¿Una visión más inclusiva que me permita vivir en armonía con mi entorno? ¿No es la búsqueda de la belleza en la vida lo que le da sentido y me permite superar lo mundano de mi vida? Al igual que Jason Silva se refiere en su video “Cómo la belleza puede curarnos”, mira: https://www.youtube.com/watch?v=2W6wJniitTU.

La belleza atrae porque apunta a algo más allá de lo cotidiano, porque apunta al reino de lo sagrado. La belleza atrae porque despierta el impulso religioso en nosotros.

La belleza entonces habla de todo lo que mi alma o yo anhelamos. Lo vemos en todas partes: en el mundo natural y en el arte; lo vemos en las palabras del poeta y lo presenciamos en una película o en una canción que nos conmueve hasta las lágrimas; y lo vemos en el otro. Las diferencias entre nosotros, tanto a nivel físico como existencial, deben reflejar el anhelo del alma. ¿Por qué entonces negar eso de mi experiencia o la tuya?

La vida debe ser vivida hasta el punto de las lágrimas.

Albert Camus

La belleza nos abre y es a través de nuestras grietas que entra la luz.

Leonard Cohen

Este discurso sobre la belleza o lo femenino es mi manera de reconciliarme con el pasado. Me ha llevado tanto tiempo aquí escribir esto y en mi vida abordar las noches tristes o solitarias del alma. Me pregunto por qué en un camino espiritual que hablaba suavemente a mi corazón, tuvimos que pasar de una visión liberal y abierta de la vida a una interpretación estrictamente conservadora y estrecha. En muchos aspectos, las mujeres perdieron. Tenían que cubrir sus cabellos con turbantes y ser como hombres. No podían expresar sus propios conceptos de belleza porque tenían que seguir los religiosos. En todas partes, e incluso hoy, los grupos religiosos extremos surgen de una doctrina de cómo vestir, cómo pensar y en qué creer. No fue diferente para nosotros. Las mujeres deben haber estado confundidas y creo que si les preguntas a los hombres de esa época, dirían que también lo estaban. Mirar una mujer y querer algo más fuera de la relación era tener que casarse con ella, y la mayoría de las veces no funcionaba para ella o su esposo.

Hemos visto la diferencia en los sexos como un problema de desigualdad de género. La sociedad nos mantuvo a todos en roles bien definidos. En los últimos 50 años o más, hemos visto una revolución con mujeres de todo el mundo saliendo de las sombras y reclamando la luz por sí mismas. Nos hemos movido hacia un entendimiento social donde las mujeres son legítimamente las dueñas de sus propios cuerpos. Someter a cualquier persona por cualquier motivo y especialmente a las mujeres a la explotación porque son mujeres es injusto y probablemente criminal. Valorarlas como iguales por la contribución que hacen a nuestras vidas es primordial ahora, y como debe ser. Hemos salido de las edades oscuras. Sin embargo, a qué costo.

Todos estamos absortos en nuestros miedos. Nuestro miedo a no ser aceptados, apreciados y valorados. Luchamos por el reconocimiento que del cual sentimos falta. La idea de seducción está presente en todas partes, pero parece diferente a los tiempos pasados. Tenemos miedo de emplear encantos naturales porque pueden no ser aceptados y pueden llevar a situaciones incómodas. En la sociedad actual, todos nosotros estamos obligados a cambiar patrones de comportamiento para proteger las sensibilidades. Vivimos en tiempos políticamente correctos, pero quizás hemos socavado la autoestima y la confianza en nosotros mismos.

Si existe una verdadera autoestima, que debe ser una investigación de lo más profundo de nuestro ser y que diga: “Soy quien soy, y viviré mi vida como una mujer o viviré mi vida como un hombre”, definiré por mí mismo esos límites y fronteras para que esté contenido en ellos y pueda verme como soy; pero tampoco olvidaré quién eres tú.

Pasamos de lo mundano a lo espiritual, de la atracción a la comprensión interior. Pero vivo en el mundo, así que permite que mi comprensión de lo femenino y la belleza se cumpla. Deja que sea parte de mí. Por qué tratar de borrarlo de la vida? Todos tenemos que movernos hacia los significados más profundos de la vida y ciertamente la belleza es uno de ellos: debería cambiar mi propio ser e infundirle energía, alegría, luz y propósito. No tenerla en mi vida es negarme el derecho a la belleza o al ideal de lo femenino y eso es demasiado doloroso de soportar.

¿Dónde buscarás la belleza y cómo la encontrarás a menos que ella sea tu camino y tu guía?

Khalil Gibran

Por lo tanto, sigo buscando y permanezco en mi camino y sé que el deseo del corazón será respondido. Si es puro, ¿cómo puede no serlo? Pues mi búsqueda de la belleza y de lo femenino en mi vida es solo mi deseo de tener algo mucho más que eso, el amor verdadero. Es una búsqueda donde el alma encuentra su hogar y donde la vida ya no es algo sobre lo que uno se pregunta, sino el acto de vivirla.

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