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Después de todos estos años, tener que declarar públicamente en lo que creo me parece desagradable. Sin embargo, queremos que la gente sepa que hay alternativas. Y qué importa realmente si algunas puertas se te cierran, encontrarás otras abiertas para ti. Así es la vida y definitivamente se trata de creer en ti mismo. Pero… la gente se pregunta si no hay algo más. Corazones y ojos empiezan a abrirse y no hace falta alejarse de enseñanzas tan bellas y poderosas. Sabemos que pueden cambiarte en formas que nunca hubieras podido imaginar. El mundo puede venir y vendrá para ti. Sólo tienes que encontrar un lugar en el que te encuentres a gusto.

Comienzo  aún no sé bien a dónde va a llevarme esto. ¿Es el camino del Gurú o es el camino del corazón? Creo que probablemente sea el mismo camino. Y escribo esto no sólo porque mi familia quería, pero quizás porque ahora estoy preparado para decir lo que mi corazón siempre ha querido.

Si no te importa, hablaré en tercera persona, puede que así sea más sencillo contar la historia.

Hace algunos años, ahora más de diez, un hombre observaba su vida y decidía que debía hacer un cambio. Ya había pasado la mitad de su vida, en la que había sido el eterno estudiante, o discípulo en realidad. Había seguido el camino de su maestro, que había dejado su cuerpo algunos años atrás y quien había dejado un recuerdo profundo en su alma y una enorme responsabilidad que no podía sacudir de su ser. Sin embargo, algo se agitaba dentro de él y las antiguas formas significaban menos y menos para él.

Por alguna razón desconocida para él, siempre había habido una cierta rebeldía en su interior. Quizás era impulsivo por naturaleza, o simplemente espontáneo, que luego aprendió que en el latín significaba seguir tu corazón. No podía evitarlo, si no se sentía bien con algo era propenso a cambiarlo.

Quizás, de una forma muy directa después de la muerte de su maestro, se dio cuenta de que era libre y de que ahora debía pararse sobre sus propios pies. Ahora él era el padre y tenía que actuar como tal para sus propios alumnos. Recuerda, este despertar le llegó bastante tarde a él en su vida. El punto de inflexión llegó cuando se dio cuenta de que no compartía la misma visión que los demás sobre las enseñanzas, especialmente viniendo de tan lejos. Él era, después de todo, quien había vivido y respirado con sus alumnos. Llegó a comprender que no podía enseñar aquello que era cierto para otros, pero ya no más para él. Y llego el punto en el que se dijo a sí mismo, “Si no puedo decidir por mí mismo ahora, como hombre que entra en el otoño de su vida, ¿entonces cuándo podré hacerlo?” Lo que se volvió importante para él era ser capaz de enseñar a todos los que acudieran a él como alumnos a ser libres de todos los sistemas de creencias y a ser libres de pensar por sí mismos.

Pero seguía amando la práctica, el yoga, el hecho de que podías meditar con esas enseñanzas y cantar desde tu corazón con los mantras que había aprendido. No creía que hubiera nada mejor para el desarrollo humano. Se preguntaba si no era necesario decir al mundo que existía más de una forma de mirar estas enseñanzas, aunque eso significara dejar la organización que había creado su maestro. Un año después dio un paso más, se quitó el turbante que había llevado por más de 38 años.

Había llevado el turbante con orgullo todos esos años porque quería ser como su maestro, pero ahora las cosas había vuelto a cambiar para él. Ya no quería estar asociado con la forma y las connotaciones religiosas que llevaban consigo. Pensó para sí mismo, “No sé exactamente por qué o en qué voy a convertirme, pero hago esto por mis mañanas”. Y mientras pasan los años desde ese entonces, se pregunta si no lo hizo por sus alumnos y por las generaciones que vendrían después de él a practicar estas hermosas enseñanzas.

Hubo momentos en los que fue abiertamente criticado y en los que la gente, por alguna razón trató de desacreditar su trabajo. Pensó para sí mismo, “¿Quiere decir que he elegido este camino y ahora tengo que caminar solo?” Hizo lo mejor que pudo para no dejar que le afectaran las opiniones de los demás  o incluso llegar a defenderse, no había necesidad de hacerlo. Después de todo, él solo estaba siguiendo su corazón. Y se sentía seguro en ese pensamiento.

Se dio cuenta de que probablemente había sido incomprendido durante todos estos años, que la gente realmente no había entendido la razón de las decisiones que había tomado. Había tratado de compartir sus opiniones pero sólo pocos parecían estar abiertos a él. Volvió a pensar para sí mismo que así como todos deben seguir su propio camino, este es el camino que he elegido para mí. Sin embargo, hubo momentos en los que su corazón dolía porque, de tanto en tanto, sus estudiantes no eran aceptados como profesores porque no tenían los mismos papeles que otros tenían. Habían estudiado con él más de 500 horas de enseñanzas y prácticas guiando, pero parecía que eso no era lo suficientemente bueno. La gente pensaba que lo que él hacia no era lo mismo que ellos hacían. Era como si dijeras “Esta es la única forma y tu forma no es válida”. Afortunadamente no pasaba muy a menudo, pero un día su corazón volvió a llorar. Una querida alumna volvía a Singapur, su país natal, y se ofreció para enseñar en un centro con la misma vieja mentalidad de antes – si no tienen el mismo certificado, no puedes enseñar aquí.  ¿No iba a parar esto? ¿A dónde nos llevaban las enseñanzas?

En un mundo de creciente polarización, donde el pensamiento humano llega a los límites del fanatismo religioso e ideologías de extrema derecha, ¿no anhelamos pluralidad de pensamiento? Especialmente, pensarías, si estas enseñando sobre el comportamiento no violento (Ahimsa) como una forma de dejar atrás la intolerancia y poder hablar sobre el objetivo largamente buscado de vivir en paz.

Yoga es el camino de unión, un camino que el ser humano puede seguir para conocerse mejor. Es sobre el desarrollo humano y aprender a pensar por uno mismo. Es sobre ser capaz de encontrar las respuestas a tus propias preguntas sobre la vida. Es aceptar que el camino de otro puede ser diferente al tuyo, pero eso está bien y regocijarse en el hecho de que estamos todos juntos en este planeta. Si somos fieles a estas antiguas enseñanzas, entonces, ¿cómo podemos vernos mejores o por encima de otros? Pareciera ser la antítesis del verdadero significado del yoga.

Este hombre, yo, va a estar bien. Estoy rodeado y apoyado por una bella familia y un equipo que ve el mundo como un lugar lleno de posibilidades. Es un mundo donde la habilidad de incorporar estas enseñanzas universales en una ambiente libre y abierto es lo único que importa. Al final, todos elegimos cómo queremos vivir nuestras vidas. Y desde nuestra perspectiva, imaginamos a cada uno siguiendo su propio sueño. Aún somos demasiado jóvenes e inocentes para pensar de otra manera.

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